Informe: Aislamientos ecológicos. Compativa global

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Por supuesto hay que elegir aislantes ecológicos y aunque todos tengan sus puntos débiles, destacan sobre todo sus grandes cualidades.

En primer lugar su buen balance medioambiental: los aislantes ecológicos tienen la ventaja, en la mayoría de los casos, de consumir poca energía en su fabricación, lo cual no es el caso de sus primos “convencionales” tales como el poliestireno y el poliuretano derivados de la industria petroquímica. También son más fáciles de reciclar y proceden de materias primas de origen vegetal o animal, que son renovables por naturaleza.

En segundo lugar, su durabilidad, que precisamente no es la característica principal de la lana de vidrio, la cual ofrece un bienestar mediocre en verano y, además no soporta la humedad.

Una vez elegida la versión ecológica del aislamiento, todavía tienes la posibilidad elegir entre dos tipos: el distribuido y revocado.

El aislamiento distribuido permite obtener una pared directamente aislante: en paredes de ladrillos (que, desgraciadamente, tienen una huella de carbono elevada), en balas de paja y fibras aglutinadas (tierra y paja, cáñamo y cal).

Del aislamiento revocado no se hablará en este artículo por cuestiones de espacio.

Las páginas siguientes están dedicadas al aislamiento distribuido, que permite fortalecer térmicamente las paredes poco o insuficientemente aisladas. Este aislamiento incluye apenas una decena de familias de materiales presentados en la tabla de resumen que está a continuación. Para un bajo consumo energético y un bienestar interior tanto en verano como en invierno, hay que prever un espesor consecuente. Un aislamiento de alto rendimiento, del tipo propuesto por el sello BBC Effinergie1, requiere de 26 a 40 cm de aislamiento en techo (R entre 6.5 y 10) y 13 a 22 cm en la pared (R 3,2 a 5,5), para los aislantes que tienen un lambda cerca de 0.040.

En España, la información sobre los efectos en la salud de los productos de construcción se ofrece a cuentagotas. Sabemos que el poliestireno emite humos tóxicos en caso de incendio y pentano durante la instalación; que las lanas minerales pueden causar afecciones dermatológicas importantes, por no mencionar el riesgo de asma, debido a los aglutinantes y además persisten las dudas sobre el potencial cancerígeno de sus fibras2. Sin embargo todavía no hay datos fiables o son insuficientes tanto para los aislamientos de origen mineral y sintético como para los ecológicos y su instalación, ya que también requieren tomar algunas precauciones.

En cuanto a los aislantes convencionales, su corte, manipulación e instalación generan polvo, que puede causar enfermedades respiratorias.

Se recomienda el uso de una máscara (clase de eficiencia P1, P2 o P3, CE, EN 149). Sobre todo porque las sales de boro, insecticidas ignífugos y fungicidas naturales, que se utiliza en algunas guatas de celulosa o lana de oveja, consideradas por mucho tiempo inofensivas, fueron clasificadas en noviembre de 2008 como neurotóxica, cuando se inhala.

Todavía no disponemos de datos de los valores de umbral, pero el principio de precaución invita a protegerse.

La barrera de vapor y el revestimiento exterior, debidamente instalado, evitará el contacto de estos  tóxicos, con los ocupantes de la casa.

Nuestros criterios para la comparación

Entre los criterios técnicos presentados en este primer cuadro, figura la lambda,(λ) que es un coeficiente de conductividad térmica (en W/mK), que proporciona información sobre la capacidad aislante de un material.

Cuanto menor es el lambda, mayor es su capacidad de aislamiento.

La mayoría de los aislantes tienen un lambda situado a unos 0.040.

Hay que tener cuidado con los documentos comerciales, que sólo indican “0.04” ya que el tercer dígito después del punto decimal es importante. Hemos decidido deliberadamente no tomar este criterio comparativo en las tablas de comparación de las páginas siguientes ya que los fabricantes, rara vez calculan el lambda de la misma manera.

Sin un método común, la comparación sería necesariamente parcial. Para comparar los espesores de las familias de aislamiento con un mismo rendimiento térmico, se optó por tomar una resistencia térmica, R (m 2 K/W) de 5, que corresponde a un buen aislamiento de las paredes. R se obtiene dividiendo el espesor de un material (en metros) por su lambda.

La capacidad higroscópica es la capacidad de un material para absorber el exceso de vapor de agua cuando el aire está demasiado húmedo y devolverlo cuando se seca.

El coeficiente de resistencia a la difusión del vapor de agua (µ), por su parte, indica la capacidad de un material para permitir la difusión de vapor de agua. Más µ, mayor será la resistencia y menor es el vapor de agua que puede pasar a través de la pared. Este valor (sin unidades) es interesante para componer la máxima  capacidad transpirable de la pared.

La resistencia al fuego se rige por Euroclases. La clase A se refiere a productos que contribuyen poco o nada al desarrollo del fuego. En cambio, en la clase F se encuentran los materiales sin ninguna característica contra la propagación del fuego.

El desfase de un material juega un papel importante en la confortabilidad de la vivienda en verano.

Representa el tiempo entre el momento en que la temperatura es más alta en el exterior y el momento en que es más alta en el interior. Se dará preferencia en las zonas de sobrecalentamiento estival a un aislamiento de la azotea con un desfase de al menos 10 horas, para que la ola de calor exterior del mediodía llegue al interior de la casa durante la noche.

Guía de implementación

Para llevar a cabo un buen aislamiento, se necesita un experto en la materia. Un buen aislante colocado descuidadamente no será más eficaz que un aislante malo. Y ahí es donde radica el problema en España, ya que los profesionales capacitados en la colocación de aislamiento térmico son escasos. Según un informe que el OPEN (Observatorio Permanente de la reconversión de vivienda) publicó en julio 2008, sólo el 8% de los hogares renovados en el 2006 consiguen “un nivel de rendimiento térmico ejemplar” .

Podemos concluir que el 92% restante son viviendas repletas de puentes térmicos o de defectos de estanqueidad al aire, los errores más comunes, o que el espesor del aislamiento es insuficiente.

Para evitar contratiempos lo mejor es contactar con el área de ahorro energético de su comunidad, o con distribuidores de materiales aislantes ecológicos; estas empresas están relacionadas con profesionales capacitados para hacer un buen aislamiento. También hay técnicas para comprobar en qué estado está su aislamiento, la termografía infrarroja es una de ellas, esta técnica permite fotografiar los puentes térmicos. Y para verificar la estanqueidad al aire, existe la prueba de soplador de puerta. Pero cuidado ¡ecológico o no, el aislamiento no lo es todo! Una pared es un conjunto: estructura, albañilería, revestimiento y sellado, todo ello juega un papel significativo en la calidad final del aislamiento.


Hacer clic para ampliar. © EcoHabitar y autores


1.- Sistema de certificación de aislamiento en Francia.

2.- 1987: OMS clasifica la lana de vidrio y la lana de roca como posibles cancerígenos en el grupo 2B.

1997: La Directiva de la UE del 05/12 clasifica a las fibras de aislamiento de lana de vidrio como posible carcinógeno pero insuficientemente evaluadas con la posibilidad de riesgos irreversibles.

2001: OMS reclasifica las lanas minerales en la categoría 3 o sea que no son clasificables en cuanto a su potencial cancerígeno en el hombre. Aparentemente los fabricantes han trabajado para  reducir la biopersistencia de las fibras.

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Via: EcoHabitar

 

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